Viaje a Kenya – día 3

26-10-2014

DSC_9895
La playa de Watamu. El agua no es sucia, solo hay algas. Es algo natural, parte de la vida del mar. Si no te gusta vete a Alicante

Estoy sentado en el bar de la piscina de un resort italiano, el Cryrstal Bay de Watamu, un pequeño pueblo cerca de Malindi. Acabo de reservar el safari para mañana, 290€ por la comida de mediodía y el pequeño safari a pié con un masai, safari toda la tarde, cena y alojamiento y un campo con tiendas de campaña justo fuera del Parque Tsavo East, en la zona del Voi. Aunque ahora estoy relajandome tomandome una coca-cola incluida en mi pensión completa de un día en este resort, mi día ha empezado de manera totalmente distinta. Me levanté y me duché, y me fui a la ciudad abandonada de Gede. El billete costó 500 Ksh y después de unos segundo se acercó un hombre para ofrecerse como guía. Acepté, y Felice, este era su nombre, me pidió otros 500 kph (por todos, éramos 3) por una guía de una hora. Como Malindi y las ciudades cercanas están llenas de italianos, todo el mundo aquí habla italiano, y en esta lengua también nos habló Felice por todo el tiempo. La verdad es que ha sido dinero bien gastado, la explicación ha sido muy buena, aunque no nos ha llevado a todas las ruinas. Cuando Salimos de la ciudad abandonada la idea era ir a la playa de Watamu, a unos 10 minutos de Gede. Ni  el tiempo de aparcar, que se nos acercaron 4 personas, todas quieran decirnos donde ir a comer: eran muy pesados, dijimos que no sabíamos donde íbamos a ir  a comer, pero seguían diciendonos que nos fuéramos con ellos, que se comía bien, el precio era bueno… y no nos dejaban. Inútil fue decirle, con un tono ligeramente enfadado, que eran las 12, no querríamos comer, y a la hora de comer habríamos decidido donde ir. Intentamos escondernos en la playa privada de un resort, pero el guardia nos dijo que no era posible pagar solo por un día, la playa estaba abierta solo por los huéspedes del resort. Lo mismo pasó otras dos veces en otros dos resorts, mientras que los cuatro pesadísimos beach boys, seguían con sus incesantes ofertas de comer, safari, visita a la isla del amor, paseo sobre la barrera de coral y visita a este u otro lugar. Por fin llegamos al Cryrstal Bay, donde el masai de guardia nos dijo que la playa solo estaba abierta para los huéspedes. Cansados, pedimos hablar con el manager, y nos acercó una chica de la dirección, que nos dejo entrar, y nos dijo que con 25€ cada uno,tendríamos tumbona y sombrilla, comida a buffet, y infinidad de bebidas incluidas, y el uso de las piscinas. Aceptamos con mucho gusto, y por fin los beach boys se fueron. Mientras que pagábamos por el día en la playa, nos ofreció el safari y nos enseño las fotos de los sitios donde iríamos a comer y dormir. El precio me pareció bastante barato, y aceptamos. Ahora estoy aquí, impaciente como un niño, que mañana llegue rápido para que vengan a recogerme por la mañana para llevarme al centro del corazón de Kenya; mientras tanto estoy aquí sentado, escuchando jazz difundido por los altavoces del bar, mientras que miro el sol que baja lento detrás de las altas palmeras de Africa.

Consejos:

– para los consejos sobre el safari mira los consejos del día 28-10

– Malindi es una ciudad que vive casi exclusivamente de turismo: con el miedo al ebola (que NO está en Kenya) y el miedo de los ataques terrorista de los somalos y los fundamentalistas islámicos, el turismo ha bajado del 90%. Tenéis que soportar a los beach boys e a gente que, de manera muy pesada como cualquier haría si necesitara comer, os ofrecerán excursiones, safari y montones de cosas. Podeis pedir a los beach boys un consejo sobre donde ir a comer, pero no aceptéis los safari que ofrecen y no le deis dinero anticipado para nada, las estafa están al orden del día. Al salir del resort, se pegaran a vosotros y no os dejaran, si se dan cuenta que no quiereis excursiones, empezaran a hablar de otras cosas, y al final os pedirán un poco de dinero por la compañía.

Anterior                              Siguiente

día 2                                    día 4: el Safari

elburroviajero
elburroviajero
Soy un corriente burro urbano, mi espíritu quiere viajar, mi vida intenta ponerme raíces. He nacido en Italia, y llevo años intentando dejarla. Lo he conseguido por una breve temporada en 2011, cuando me he ido de Erasmus en Almería (ESP) por 6 meses. Estoy acabando la carrera de derecho y cultivo el sueños de ganarme la vida viajando; tengo la necesidad de descubrir culturas, sitios, comidas y costumbre diferentes. Me aburro fácilmente de lo que tengo alrededor, así que viajar es la única manera de mantenerme despierto. Junto a los viajes, la escritura es otra de mis pasiones, colaboro con algunos blog e intento convertirme en freelancer. Mientras que lucho para que el barco de mi vida vaya donde yo quiera, y no donde el viento sople, escribo este blog. A ver si un día nos encontraremos paseando por las calles de Singapur o entre las dunas del Sahara.
Hasta Pronto

Deja un comentario

error: Content is protected !!