Viaje a Kenya – día 5: el Safari/2

Despertarme a las 5 me permite disfrutar por algunos minutos de la tranquilidad del campamento y, sentado bajo el altísimo techo, mirando al amanecer al horizonte, he empezado mi actividad de travelblogger, escribiendo mis impresiones, mientras que los camareros empiezan a preparar todo por el desayuno. He preguntado si el campamento, el Mashariki Camp, tiene una valla, me han dicho que hay una valla electrificada, pero lo animales entran de todas maneras: los elefantes entran por el rio, como las gacelas, mientras los guepardos y leones entran saltando la verja para comerse a las gacelas. Pero el campamento es seguro: los ataques pasan por la noche, nadie se da cuenta de nada, menos el guardia que ve los restos del animal cazado.elburroviajero.com2 elefante
Mis compañeros de viaje se despiertan, y empiezan a tomar sitio en un de las mesas preparadas. El guia del safari, Kuro, nos informa que saldremos a las 6,30. Salendo del campamento, entramos en el parque Tsavo por el gate Voi, y llegamos a un cruce: la carretera es circular, así que se llega al mismo sitio, pero no se sabe si los animales están por un lado o per el otro. Decidimos dividirnos, un todoterreno irá por un lado, y el otro por el otro lado; quien ve animales llamará al otro coche por radio. Después de 10 minutos de viaje sin haber visto absolutamente nada, de lejos se ve un elefante, justo en el medio de la carretera. Está a algo como 300 metros de distancia, y se mueve de manera rara: da tres pasos adelante, y 3 hacia atrás; parece loco. El guía nos dice que puede que sea un macho loco, cuando los elefantes envejecen, muchos se vuelven locos, y la manada los echa.

Acercándonos nos damos cuenta de que no es macho, ni tampoco está loco. Su comportamiento, absolutamente raro, no es signo de intermediad mental, sino de miedo: dentro de una poza de agua que se encuentra al lado del animal, hay un pequeño elefante, de más o menos dos semanas, más asustado que la madre, porqué no puede salir de la poza dado que se escurre en los lados mojados. La idea de ayudarle nos vino a todos en el mismo momento, pero nuestra búsqueda de manera de sacar de allí un animal (que por pequeño que sea pesa 80 kg) ha durado poco: el elefante adulto empezó a cargarnos. El guía mueve el coche al otro lado de la poza, larga más o menos 5 metros y ancha 12. Desde esta posición, se puede ver que la poza está formada por un acueducto roto. La madre se ha dado cuenta que no somos una amenaza para ella y el pequeño, y podemos empezar otra vez a compartir ideas para sacarlo de allí. El problema es que, aunque haya parado de cargarnos cuando estamos en el coche, no quiere decir que no nos cargaría si estamos fuera del coche cerca del pequeño. Pero, otra vez, hemos tenido que quitarnos la ilusión de poder hacer algo.

A lo lejos se ven algunas hienas. Se acercan lentamente, y han llegado a unos 30 metros de la poza. La madre se aleja a menudo, dejando solo el pequeño, para alejar a las hienas, mientras que el elefantito sigue dentro, asustado, sin parar de ententar salir de allí. El silencio de la sabana, a las 7,30 de la mañana, solo es roto por los gritos del elefantito asustado. Nos tranquilizamos cuando el guía llama a las guardias del parque informándoles del problema, dice que irán a ver. Estamos todos más tranquilos, y ya no vemos la situación como desesperada para el pequeño. Después de media hora pasada viendo a los elefantes y sus problemas de vida cotidiana en la sabana, desde el otro coche llega una llamada por radio: nos dicen que han visto guepardos a mas o menos 400 metros de la poza.

elburroviajero.com5En cada safari hay un 20% de posibilidades de ver guepardos, y a unos metros de nosotros había hasta 3. Dejamos la poza y vamos a ver estos animales. Al llegar, vemos que los animales están tranquilos, y parecen jugar. Nuestro guía se hace llamar Kuro, o sea antílope, porqué él y su familia son cazadores de antílopes, pero tendría que hacerse llamar “ojo de lince” porque a lo lejos (pero muuuy lejos) ve a una gacela. También los guepardos la ven, y empiezan a ir en su dirección, pero parece que no tienen ganas, prefieren jugar entre ellos; evidentemente ya han comido; de mientras, la gacela se aleja sin problemas. Los guepardos también no parecen interesarse por un grupo de pajarracos que parecen pavos colorados, que hasta se atreven a ir en contra de los tres guepardos, alejándolos de donde estaban. Mientras que estábamos contemplando la elegancia de los movimientos de esos animales, Kuro nos dice que ha oído un ruido desde la poza, y que era mejor volver a los elefantes. Eso parece muy raro: que ruido ha oído, y ¿por que tiene tanta prisa de volver a la poza? Y ¿cómo ha oído un ruido a 400 metros de distancia con 7 personas hablando a la vez?

elburroviajero.com3 lionHe hecho muy mal a dudar de Kuro. Una vez llegados a la poza veo que no hay rastros de mama elefante, y desde la poza han salido dos leonas. Ningún rastro tampoco del elefantito. Nuestra esperanza de que los dos han conseguido huir de la trampa de agua y barro se ha destrozado unos minutos después. Kuro se aleja de la poza, y a unos 20 metros de esta, hay un león, macho, con la boca manchada de sangre; a sus pies, se encuentra el elefantito muerto.

No puedo explicar lo que pasó en ese momento. Me encontraba a 5 metros de un león, bastante fuerte para sacar de una poza profunda 1,5 metros un elefantito de 80kg, y llevarlo a metros de distancia. Siento mucho lo que ha pasado al elefante, que estaba sobre esta tierra desde solo 2 semanas, y nunca podrá crecer, juntarse con una manada, y pasar su larga vida en la sabana. Pero por otro lado estoy muy feliz, porque puedo ver ese león, y su mirada satisfactoria por haber conseguido comer. Sentía pena por el elefante, pero su muerte era indispensable.

Esta es la naturaleza; el león no ha matado por odio racial, ni porqué el elefante es de una religión diferente a la suya, ni tampoco porque pertenece a un equipo diferente. Simplemente lo ha matado para comer, para seguir con su vida. Es cruel, pero la muerte de un animal permite a otro (y muchas veces a muchos otros) seguir viviendo.
Aquí la muerte tiene un sentido; nadie, nunca, muere para nada, la muerte de uno siempre es parte de la continuación de la vida de otro.Con un poco de tristeza, y mucha emoción por no haber visto simplemente un león y un elefante, sino por haber vivido con ellos un momento de la vida cotidiana de los dos, volvemos donde estaban los guepardos.

elburroviajero.com1 lions 2Ellos han desaparecido, pero ahora en ese sitio se encuentran son leonas y 3 cacharros. Una leona está tumbada en la hierba, mientras que la otra está haciendo algo en una fosa, grande como una mesa y profunda mas o menos un metro. Kuro nos dice que esas fosa las hacen los elefantes, porque pueden sentir el agua hasta seis metros bajo tierra, así excavan para encontrarla. Si el agua está dentro de un tubo, lo rompen y beben. Luego otros animales utilizan la fosa para beberlo o para esconder presas. Los cacharros, mientras, juegan sin darsé ni cuenta de nosotros. De la leona en la fosa solo se ve el cuerpo, no se ve lo que hace con la cabeza, me imagino beber. Por fin esta leona deja la fosa, y la otra, que estaba tumbada en la hierba se levanta, mostrando que está embarazada. Se dirige a la fosa, entra entera dentro de ella, y saca un pequeño jabalí, muy pequeño, el también un cachorro. La leona deja la presa a los pequeños. Otra vez una muestra de la necesaria barbaridad de la naturaleza: un cachorro tiene que morir, para que otros tres se alimenten. Después de un rato, Kuro se da la vuelta de su sillón de conductor, nos mira, mira su reloj, nos mira otra vez y dice: y ahora que hacemos todo el día? Habéis visto en una mañana lo que mucha gente no ve en 5 safaris. Nos reímos, pensando en la suerte que hemos tenidos en ver todo lo que hemos visto.

Ahora estamos en un camping público, completamente abierto. No creo que sea buena idea hacer un safari sin guía, los animales son invisibles a los ojos no entrenados, pero quien quiere puede dormir allí, y salir todos los días del safari; aunque en ese mismo sitio murió hace poco un hombre, que se había acercado demasiado a un elefante para hacerse un selfie. Después del descanso, tenemos la suerte de ver, justo al lado de la carretera, un búfalo. Era viejo y solo, pero era enorme y orgulloso. De los big five que la gente quiere ver en el safari solo nos faltaba el rinoceronte, lástima que son 5 años que no se ve un rinoceronte por esa zona. Volvemos al Mashariki para comer, al final tenemos que hacer 200 km de polvo y piedras para volver a Malindi.

Aunque lo he intentado, este cuento solo es otro cuento de un safari en Kenya. Es imposible describir lo que se siente durante esos días, hay que vivirlo. Solo ahora que yo lo he vivido, leo con otros ojos los cuentos de los demás viajeros que han escrito sobre sus safaris. Solo ahora las palabras dejan de ser una forma, y empiezan a ser una emoción. Ahora leo los cuentos de safaris y siento en la boca el polvo levantado del todoterreno en marcha, siento el calor del sol que me quema la piel, y esa sensación de libertad y tranquilidad que nunca he sentido en mi vida. No soy un gran amante de la naturaleza, pero por dos días he sentido que no necesitaba nada, solo ese todoterreno y ese panorama; esa llanura llena de nada más que de vida libre, salvaje, que me ha hecho entender que es de verdad la paz y la armonía.

A romper mi momento zen ha sido la vuelta a la decadencia moderna de Malindi. Ver jubilados italianos en busca de sexo fácil, acompañados por universitarias de 19 años en búsqueda de dinero fácil, después lo que he sentido en el safari, ha sido como un puñetazo mientras que te estás durmiendo.

Consejos:

– N U N C A tenéis que reservar un safari con un Beach Boy, por bonitas que sean las fotos que os enseñen. Mejor reservar en una agencia o en un resort internacional. Yo aconsejo:
– la Agencia Victory Expeditions, con ellos he organizado el viaje a Lamu y conozco varias personas que han hecho varios safaris con ellos (P.O Box 2068 – 80200, Malindi. Tel +254 0422120705 – www.victoryexpeditions.com)
– reservar en un resort internacional. Yo he reservado en el Crystal Bay de Watamu
– si quereis ahorrar un poco de dinero (la comisión del resort) podeis reservar directamente al dueño de los todoterrenos que trabaja con con Crystal Bay (Malik – tel. +254 0721205399 – maliksafari@yahoo.com – www.maliksafari.com)
– la zona del Voi, en el Parque Tsavo East es la mas rica de animales, aunque nadie os puede garantizar que los veáis
– un safari en el parque Ngorongoro (Tanzania) es mas caro, pero tenéis mas posibilidades de ver animales dado que el parque es mucho mas pequeño

 

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Soy un corriente burro urbano, mi espíritu quiere viajar, mi vida intenta ponerme raíces. He nacido en Italia, y llevo años intentando dejarla. Lo he conseguido por una breve temporada en 2011, cuando me he ido de Erasmus en Almería (ESP) por 6 meses. He acabado la carrera de derecho y cultivo el sueños de ganarme la vida viajando; tengo la necesidad de descubrir culturas, sitios, comidas y costumbre diferentes. Me aburro fácilmente de lo que tengo alrededor, así que viajar es la única manera de mantenerme despierto. Junto a los viajes, la escritura es otra de mis pasiones, colaboro con algunos blog e intento convertirme en freelancer. Mientras que lucho para que el barco de mi vida vaya donde yo quiera, y no donde el viento sople, escribo este blog. A ver si un día nos encontraremos paseando por las calles de Singapur o entre las dunas del Sahara.
Hasta Pronto

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